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Rise of the Immortals – El regreso furioso de Hounds

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Amigos de la Taberna, hoy tengo entre mis manos algo que hace mucho tiempo no tenía: Un disco digno de ser escuchado y compartido con ustedes:



Lanzado el 21 de noviembre de 2025 bajo el sello de Iron Shield Records, Rise of the Immortals marca el regreso triunfal de la banda italiana de heavy/US power metal Hounds, que vuelve a la carga tras cinco años de silencio desde su debut Warrior of Sun (2020). Nacidos en 2016 en Turín, los Hounds empezaron como un tributo fervoroso a gigantes del power como Savatage, pero la criatura creció, sacó garras propias, y hoy respira un aire muy particular: riffs ochentosos que muerden, envueltos en una atmósfera épica y grandilocuente.

Este segundo álbum avanza sin pedir permiso: apuesta por un sonido más envolvente y cinematográfico, perfecto para quienes viven entre las gestas de Virgin Steele, los desiertos místicos de Manilla Road y los templos acerados de Judas Priest. Hounds escribe para quienes buscan relatos de guerreros, batallas mitológicas y redenciones heroicas sin azúcar agregada.

Con apenas siete temas, el disco es breve y contundente: mejor un golpe limpio que veinte vueltas cansinas. La producción de Giovanni Fiorini y el arte de tapa de Pier Lopriore refuerzan la idea central: el ascenso de los inmortales en un mundo en caos y gloria, ilustrado como un tapiz medieval donde la historia se escribe con acero y voluntad.

Lo que vuelve especial a Rise of the Immortals es su equilibrio entre furia y melodía. Las canciones fluyen como capítulos de una saga continua, con una producción cristalina que realza voces potentes y armonías de guitarra sin sacrificar ese espíritu subterráneo que huele a metal genuino. 

Si te atrae ese metal que te transporta a reinos de inmortales, leyendas antiguas y destinos escritos en llamas, este álbum es obligatorio en tu biblioteca. Rise of the Immortals no es simplemente un lanzamiento: es una declaración poética de guerra contra el tedio del metal moderno.

Levántate, guerrero. La era de los inmortales ya comenzó.




Rigorious – Power Of My Sword, dejemos que la justicia vuelva a brillar nuevamente.

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Amigos de la taberna, hoy les traigo un video que me agarró desprevenido: Rigorious – Power Of My Sword.

Lo descubrí buceando reseñas de Night of Retribution y vi que varios coinciden: este track cierra el disco con honestidad. No es de los más ornamentados, ni pretende ser una odisea progresiva, pero tiene lo justo — riffs que pegan, coros memorables, voz que raspa cuando debe y melodía que acompaña.

El video añade lo suyo: una guerrera, una espada, simbolismo de justicia. No encontré letra completa (eso agrega un poco de misterio), así que todo lo que puedo ofrecer es conjetura: me da la idea de que habla de alzar la voz frente al abuso, de usar el “arma” —sea literal o metafórica— para reparar lo que está mal, para que la justicia vuelva a brillar sobre todos nosotros.

¿Lo mejor? Que te deja con ganas de subir el volumen, de pensar en las cosas por las que uno está dispuesto a luchar, y de preguntarse si en esta época de pantallas y “likes” todavía podemos creer en espadas (figuradas) que cortan injusticia.


Twins Crew - Nunca dejes de creer… incluso si todo es una mentira (pero con guitarras gemelas)

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Amigos de la taberna, hoy les traigo un himno metálico de devoción obstinada y llamas interiores:  

 “Into the abyss of glory we’re falling… With a prayer in silence.” 
Estas imágenes líricas desnudan nuestro anatema existencial: aguardamos respuestas que nunca llegan y, sin embargo, persistimos en la devoción. Como diría Pascal (si pivoteara barriles en vez de cálculos): el hombre necesita creer para conjurar el vértigo de su propia nada. 


En este himno forjado por los hermanos Janglöv —de ahí el nombre Twins Crew— encontramos el reflejo de un espejismo colectivo: no hay resurrección, sólo cuerdas que claman en el polvo, y aun así, nos negamos a soltar la fe. 
Y si el solo de guitarra te resulta familiar, es porque probablemente ya lo hayas escuchado en esta célebre versión de Funtwo —una adaptación del "Canon in D" de Johann Pachelbel, compositor barroco que, sin saberlo, también rockea en mi menor.
Porque, camaradas, en esta taberna del absurdo, la creencia es el último trago que nos mantiene en pie… y bien brindada suena.

Dynazty - Talón de Aquiles y Riffs Inquebrantables

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 Amigos de la Taberna, hoy les traigo un trago de adrenalina cortesía de los suecos Dynazty y su tema “Achilles Heel”, sacado de su disco Final Advent (2022). Pónganse cómodos, pidan una pinta y prepárense para un viaje donde la fuerza bruta choca con la vulnerabilidad más inesperada.

¿De qué va esto? Imaginen al más pintado de los héroes, con una confianza de acero… hasta que una flecha lo deja con las alas recortadas. Dynazty no se anda con vueltas: riffs que cortan como lanzas, una base rítmica que te sacude el pecho y Nils Molin pasando de un agudo limpio a un gutural con la misma facilidad con la que cambiamos de cerveza en la barra.

“The fire is dying / I’m stripped to reveal / The fall of a lion”
Ese instante en que la llama interna se apaga y nuestro héroe queda al descubierto, recordándonos que todos tenemos nuestro “talón de Aquiles”.


 No esperen baladas introspectivas: aquí la música empuja hacia adelante, con solos que te hacen levantar la jarra y proclamar “otra ronda”. La letra toma prestado el mito de Aquiles para hablarnos de derrotas propias y de cómo, a veces, la grieta más pequeña en nuestra coraza es la que define todo.

¿Por qué escucharla en la Taberna? Porque en este antro celebramos tanto la victoria como la caída épica. Brindemos por esos momentos en que creímos invencibles… y aprendimos a levantarnos más sabios (o al menos más animados).

Así que ya saben: suban el volumen, alzen sus vasos y dejen que “Achilles Heel” les recuerde que, tras cada flecha certera, siempre hay nuevo camino por recorrer. ¡Salud, camaradas!

Wonders, Bob Katsionis y el arte de caer con buena música.

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Queridos amigos de la Taberna, hoy les traigo un proyecto que vengo escuchando hace rato: Wonders, una banda de esas que no son tan conocidas, pero que cuando las descubrís te dan ganas de gritar “¡¿cómo no escuché de esto antes?!”.

En los gloriosos '90, había una regla no escrita en el power metal: si comprabas un CD del género, había altísimas chances de que Kai Hansen estuviera metido. El tipo estaba en todos lados, como el Droopy del metal. Participaba en discos propios, ajenos, colaboraciones, proyectos, giras... ¡todo! Y lo mejor de todo: donde aparecía Kai, la calidad era un hecho.

Siempre me lo imaginé así: el tipo salía de su casa en Alemania, pasaba por una panadería, compraba una docena de facturas (sí, esas piezas gloriosas de masa dulce que en Argentina llevamos cuando vamos a tomar unos mates con amigos), y en lugar de ir a una reunión familiar, se iba a una grabación. Y caía con las facturas, sí, pero también con solos, riffs, coros a tres voces y un poco de magia bajo el brazo.

Hoy, ese rol de invitado estrella, de garantía de calidad en cualquier proyecto donde aparece, parece haberlo tomado el gran Bob Katsionis. El griego no solo toca, también produce, arregla, mezcla, y seguro hace el café. El tipo está en todos lados, y siempre suma. Siempre.


La canción que quiero compartir con ustedes hoy se llama One Million Miles, y tiene ese gustito a power melódico moderno que mezcla la épica con el desencanto… la esperanza con la duda. El tipo que canta no está salvando reinos ni montando dragones: está digiriendo traiciones. “Told me lies time after time / These are things which I despise” dice, sin vueltas. Y uno no puede evitar pensar en cuántas veces nos tuvimos que bancar lo mismo… en la vida, en el laburo, o incluso en el mismo bar donde estamos tomando una cerveza.

Pero lo bueno de esta canción —y del power metal bien hecho— es que ese dolor se transforma. El fuego quema pero también ilumina. “Night divides the day”, canta, como quien dice que incluso en la oscuridad hay una línea que separa lo que fuimos de lo que podemos ser. ¿Y saben qué? El teclado de Katsionis ahí no acompaña: levanta vuelo. Te agarra del cuello de la camiseta y te sube al estribillo para que grites con él “A million miles, you're trying to hide”.



Power Paladin – Kraven the Hunter: Plagio, espadas y PowerPoint

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Amigos, hoy traigo a la Taberna a una banda de Islandia llamada Power Paladin, y para empezar tenemos un elefante blanco en el medio de la habitación: cualquiera que tenga oído y haya escuchado “Sign of the Cross” de Iron Maiden va a notar que el riff principal de Kraven the Hunter es un choreo sin anestesia del solo de guitarra de esa canción. Sí, es un plagio. Y sí, la canción igual está buenísima.

El video, además, es un espectáculo aparte: parece una presentación de PowerPoint del 2001, como si el que lo hizo hubiera dicho “la edición es mi pasión” y se hubiera largado a montar sin mirar atrás. Y eso, lejos de arruinarlo, le da cierto encanto entre lo bizarro y lo entrañable.

La letra es puro cómic noventoso en modo power metal: guerreros, fuego, magia, enemigos que acechan “esta noche”, espadas del poder y dimensiones en peligro. No hay grandes revelaciones, pero tampoco las busca. Todo está al servicio de la épica sencilla y directa: riffs potentes, coros para cantar con el puño en alto y una energía que no se discute.



En resumen: sí, robaron un riff. Pero también entregaron una canción divertida, pegadiza y sin pretensiones. En la Taberna se les perdona el pecado por el entusiasmo. Bienvenidos, Power Paladin. ¡Y que siga el fuego rugiendo! ¡Salud por estos islandeses valientes, que al menos lo pasan en grande!


La visión que nunca fue: desmontando la falsa profecía de Nostradamus

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Cada tanto, cuando el mundo se sacude o un nuevo Papa es elegido, resucita una vieja superstición:
“Nostradamus predijo el fin”, aseguran, con la convicción de quien no leyó ni media página de sus escritos.

Una de las citas que más circula es esta:

“Primero, vendrá un papa extranjero. Luego, un papa viejo. Después, un papa negro. Y con él, el final del mundo.”

Impactante. Y, como suele ocurrir, completamente falsa.

Nostradamus jamás escribió esas palabras. No figuran en Las Centurias ni en ningún documento auténtico. Esta profecía apócrifa nació siglos después, alimentada por el miedo popular, las malas interpretaciones y el arte de embellecer el terror.



Si buscamos verdaderas visiones del futuro, tal vez sea mejor mirar hacia otro lado.
Por ejemplo, hacia la poderosa canción "The Vision" de Nostradameus, donde el fin no es un castigo anunciado, sino una lucha épica para reconstruir entre las ruinas.

Porque el verdadero destino no está escrito en libros polvorientos, sino en nuestras manos.

Que suene la música... y que la estrella de Earendil ilumine nuestros caminos siempre.

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Eregion - Earendil Star

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La Taberna de Isiladan vuelve a abrir sus puertas.
Hoy encendemos nuevamente las hogueras, y nada mejor para acompañar esta nueva travesía que la luz eterna de Earendil. Desde las tierras lejanas de Tolkien hasta los confines del metal, EREGION nos regala una oda épica con "Earendil Star", donde la llama de los Valar sigue viva, navegando los cielos más allá del sol y las estrellas. Una melodía para quienes aún creen en las canciones antiguas y en los sueños que cruzan galaxias. Que la estrella de Earendil ilumine nuestros caminos siempre. 🌟